Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

22/3/07

Desesperación



Su fiel corresponsal desde Ciudad Godínez informa:
Me encuentro al borde de la desesperación.
Así es mi querido lector. ¡Ya no puedo más!
Se que he tenido suerte en conseguir trabajo, varios de mis compañeros de carrera quisieran un trabajo como el que ostento pero...no sé... estoy en el borde de la frustración profesional.
Toda la vida siempre quise hacer una diferencia en el mundo. Cuando abrí los ojos para ver las disparidades existentes en el mundo me propuse trabajar contra ellas. Cuando tuve mi primer encuentro con organismos internacionales, creí que realmente serían la plataforma ideal para lograrlo.
Al ver No Man's Land debí de haber entendido la crítica a la vía institucional propuesta desde fines de la segunda guerra... pero no lo quise ver realmente. Seguía deslumbrada por mi sueño.
¡Que naïve fui! Finalmente me he desilusionado de la vía institucional, donde ahora trabajo. No creo que actualmente se pueda hacer una diferencia en el mundo en que vivimos con las estructuras tan rígidas que hemos forjado. Estos organismo se encuentran artríticos, inmóviles, víctimas de la burocracia...
Si me preguntan ahora... todavía quiero hacer un cambio, pero creo que este cambio debe partir de la conciencia de los seres humanos.
¿Mis sueños? Retomar mi cámara, contar historias...
Estoy desesperada, me vuelve loca la hora-nalga, el cubrir horario, el carecer de libertad de bajar a la puerta a comprar una coca-cola, no se todas esas particularidades que definen claramente el trabajo atado al escritorio.
Aun así estoy perdida. No sé ¿de aquí a donde? ¿qué empezar a hacer?

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