Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

30/3/07

Una cuestión de valores

No me agrada mucho la palabra “valores”, pues
usualmente tiene una connotación moralista,
muy al estilo pro-vida. (Aún así considero que
es la palabra adecuada para usar esta vez).
Realmente a lo único que nos referimos cuando
hablamos de valores es aquello que tiene algún
interés para nosotros. Todo lo que es importante
y la escala de prioridades mediante la cual regimos
nuestra vida.
Últimamente me han cuestionado mucho acerca
de mi trabajo (dadas las manifestaciones de
descontento que he plasmado aquí) y de por
qué abandone mi trabajo anterior, donde parecía
tan “feliz”

Quisiera contestar ahora a estas preguntas:
Decidí tomar este trabajo pues
cuando me lo ofrecieron parecía
una gran oportunidad: posibilidad
de trabajar en lo que estudié,
capacitaciones, mejor salario
(que en este mundo material
también es importante).

Aún así yo no quería cambiarme. Llevaba ya año
y medio trabajando en el mismo lugar. Estaba muy
encariñada con mis compañeros, me divertía mucho,
era un lugar en el que había aprendido mucho y también
donde había peleado grandes batallas:
Para quedarme, para ganar responsabilidades,
para combinarlo con mis clases.
Veo hacia atrás y solo siento gratitud y aprecio.
¿Qué si lo extraño?
Como loca.

Entonces, ¿por qué acepte el cambio de trabajo?
Estaba demasiado cómoda. Es una cuestión de
valores: para mí es mucho más importante mi
crecimiento personal, el aprendizaje que un trabajo
estable. El trabajo que desempeñaba era tan envolvente
(y divertido) que había dejado de buscar muchas de mis
metas: ya no escribía, deje de lado la fotografía; mis
sueños de trabajar por el desarrollo y la calidad de vida
de los demás fueron intercambiados por la fantasía de
trabajar en la bosla de NYC.

Conocí a mucha gente que era feliz con eso,
y lo entiendo. Es un trabajo tan agradable, que uno
se acomoda y no lo quiere dejar. Pero, ¿y yo?
Yo me estaba perdiendo a mi misma enterrada
entre bonos, cetes, bocinas, copas y clientes.

Tenía que salir de ahí antes de olvidarme de mí y
de mis sueños.Puede que ahora no este contenta,
pero esta incomodidad es la que me hace moverme y
seguir buscando. Me impide estacionarme en cualquier
lugar para seguir manejando hasta llegar a mi objetivo
original.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Play the Game....
Vecina del cuarto piso, el sentimiento es mutuo, en el horizonte parecía un lugar lleno de expectativas, en el acontecer diario la realidad es otra...Y al parecer la definición exacta es: un reto!!