Como se me ha hecho ya costumbre, salí ayer de mi casa armada con mi cámara, lista para "cazar" algunas fotografías. Nunca había ido al centro entre semana con este propósito. No sabía bien lo que encontraría. Supuse que mis objetivos principales serían personas saliendo de trabajar y parejas que se encuentran para disfrutar de su intimidad en la Alameda.
Pero grande fue mi sorpresa cuando además de estos sujetos comunes, me encontré con un grupo de cantores en la Alameda. Antes de que me decidiera a tomar alguna foto, ellos ya me estaban invitando a hacerlo. Me contaron que se reúnen todos los días a partir de las 6 de la tarde para tocar la guitarra y compartir su gusto por la música. Hasta me dedicaron una canción!
Elías, uno de los integrantes del grupo, además pinta. Llevaba con el unos bocetos recién elaborados, de lo que sería su próximo cuadro: la efigie de Huitzilopochtli. Me contó que llevaba mucho tiempo investigando las características de este dios. Él busca con sus cuadros, recordarnos una parte de nuestra cultura que ha quedado olvidada: nuestro pasado indígena.
Después de unas cuantas fotos y anécdotas más proseguí mi camino.
Empecé a caminar sobre Reforma con dirección hacia el Ángel. no sabía si guardar la cámara o esperar, tal vez encontrara alguna sorpresa más adelante. A los pocos minutos empecé a ver concentraciones de campesinos, primero grupos pequeños, de pronto un grupo muy grande, manifestándose frente a un edificio de gobierno, y uno que otro aprovechando para tomarse una foto en la reforma (y porque no yo también me aproveché).
Estuve platicando en la manifestación con una de las señoras que asistieron. Ella es de Álamo, Veracruz (esta al norte del Estado, y es donde se cosecha la naranja), y estaba aquí buscando que los reclamos que tienen contra Dante Delgado fueran escuchados.
Dichas quejas iban contra asesinatos que hubo en el estado cuando este hombre fue gobernador. Se manifestaban aquí, pues este hombre ya no es gobernador, ¡sino SENADOR! Se encontraban muy desesperados, pues han sido ignorados durante años y ya no sabían como llamar la atención. En un intento desesperado estas personas de familia, que trabajan duro en el campo todo el año, decidieron desvestirse. Sentían vergüenza de su desnudez, se les veía en los ojos, algunos hasta tapaban su rostro para no ser reconocidos, aún así, era más importante obtener respuestas. Pude tomar muchas fotos, mis propias Spencer Tunick (jeje). Pero, más importante que eso, espero haber captado su espíritu de lucha. Otro detalle de esta manifestación, digno de llamar la atención es que los manifestantes nunca obstruyeron el paso. Los campesinos buscaban que sus derechos fueran respetados, por tanto ellos respetaban los derechos de los demás.Fui entrevistada, por un reportero que estaba en la zona. (Yo creo que pensó que era extranjera) y me preguntó que era lo que había llamado mi atención para acercarme a tomar fotografías. Yo estaba ahí, pues quería conocer la lucha de la gente, quería entender por qué estaban ahí, que los impulsaba a desnudarse en público... hasta que lo entendí: eso sucede, cuando ya no tienes nada más que perder.