Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

2/4/07

El Café de la Mañana

De acuerdo a mi experiencia no hay nada más indispensable para la vida de un oficinista que el tomar (mínimo) una taza de café tan pronto se ponga un pie en la oficina. (El que se tomaron en el desayuno ya perdió su fuerza). Es un elemento necesario para asegurar la productividad del trabajador o en todo caso para que no se duerma en su escritorio.

En mi oficina, un lugar de gran cooperación (y pocas prestaciones), entre todos compramos el agua y el café que consumimos: cada quince dias se hace la cooperación y una persona designada se encarga de comprar todo para evitar olvidos y otros tropiezos. Es única fecha. Solo una vez a la quincena pasa el camión de garrafones y nos abastece, no hay otro día, hora o lugar. Si pasa algo y perdemos la fecha, tendremos que esperar dos semanas más.

Justamente esto fue lo que nos pasó. El viernes se terminó nuestra reserva de agua. No se si alguien se enteró y se hizo el loco o nadie se tomó la molestia de ver como iban nuestras provisiones, el caso es que la cooperación no se hizo a tiempo. No tenemos agua, por lo tanto no podemos preparar café.

Estoy preocupada. No se como podré sobrevivir así, encerrada durante 7.15 horas diarias sin café, sin agua, sin poder salir y ni siquiera una maquinita donde poder proveernos de estos vitales líquidos. La agitación se siente entre los cubículos. Es la incertidumbre. ¿Quién es el culpable? Miradas afiladas que buscan cualquier trazo de pecado en tu rostro.
-GULP-

No hay comentarios.: