Las vacaciones son muy necesarias, al menos para mí. Son el pretexto perfecto par interrumpir la rutina: cambiar la hora del despertador, cambio de actividades, cambio de alimentación, de escenario, compañeros... en fin, renovarse.
Todos los cambios son buenos. Nos mantienen en movimiento y son un recordatorio de que existen otras realidades. Bueno... siempre y cuando permitamos que ese cambio nos permeé.
¿Por qué las oficinas conceden vacaciones?
Siendo sinceros las vacaciones les salen muy caras a las oficinas: se detiene la productividad pero se les sigue pagando a los empleados, la prima vacacional, etc.
No parece que sea negocio... pero al contrario, lo es: las vacaciones sirven de estímulo a los empleados. Llegan justo en el momento en el que todos están cansados, no se pueden levantar, no quieren que su jefe les pida 1 sola cosa mas... y de repente... unos días para alejarse de todo.¡Qué bien se siente salir de vacaciones!
Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.
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