Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

4/5/07

La Torta

Es inevitable, el día de hoy tengo que aceptarlo, si no me conociera podría confundirme con cualquier Godínez de los de mi oficina.

Me avergüenza aceptarlo. Todos los días lucho por ir en contra de la burocracia, pero creo que de morir de hambre a devorarme una grandiosa torta de milanesa con una coca-cola bien fría... ¡Que venga esa torta!

Creo que realmente el problema no radica en que este comiendo en mi lugar. Gran parte de las oficinas lo permiten (prefieren tener Godinez satisfechos que Godinez desmayados); sino más bien en la torta. La televisión nos ha dejado muy clara la imagen de aquel pasante de abogado, que llega por primera vez a un tribunal, se acerca tímidamente a una secretaria para preguntar algo y antes de que pueda terminar la frase se ve a la señorita con pleno bocado en la boca diciendo:
“Espere un momento, horita lo atiendo joven” – trago del refresco de su preferencia, para que caiga bien la torta –

Chaaale... creo que ya me esta afectando esto del trabajo de escritorio. Por que nada más veo a mi jefe acercarse hacia mí y como me dan ganas de imitar a la señorita del mostrador:

“Si mi Lic. al ratito veo el asunto... al ratito...”

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