Debo confesar que mi rutina Godinez de leer el periodico llegando a la oficina me ha llenado de datos ociosos la cabeza... por ejemplo ahora en españa la nueva moda es ir sin corbata, sin mangas largas, es más sin traje a la oficina!!!
Claro todo tiene una muy buena razon: ahorrar en aire acondicionado
y bueno, me imagino que más de uno de los empleados estará feliz de poder ir vestido como su santa conciencia lo permita
Aun asi... tengo temor de que esta tendencia se generalice
Puedo imaginar vívidamente lo que pasaría si mi jefe dejara en casa su traje café, su camisa y su corbata beige del mismo tono (si me preguntan su gusto es altamente cuestionable) y empezara a venir vestido ·preparado para el calor"
Probablemente en dos semanas tendríamos el penoso desfile de camisas floreadas, bermudas, calcetas blancas y chanclas más horrendo que haya visto el mundo oficinista en largo tiempo...
no dudo que pronto empezaran a brotar de las profundidades de los closets de mis compañeros camisas rosas entalladas con la leyenda:"bonito"
o
tal vez
solo tal vez
habra más de una confundida que piense que en lugar de a la oficina va de bares y ahi... agárrense!!! el desfile de jamones que tendríamos en los pasillos
no... mejor invirtamos un poco en aire acondicionado, señores, por favor!!!
Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.
22/6/07
14/6/07
Y. T.
Hoy no pude dormir.
Me sentía sola, pequeña, perdida en la inmensidad de mis sábanas.
Hoy no pude dormir.
Tenía frío, me roía desde los huesos, traspasando el músculo y llegando a la piel.
Hoy no pude dormir.
Te extrañaba. Extendía mi brazo para buscarte, pero solo encontraba mi almohada engañándome.
En medio de mi insomnio extrañaba tu abrazo, cálido y reconfortante.
Echaba en falta tu respiración y el ligero palpitar de tu corazón que me arrullaba.
En las tinieblas me vi besándote la espalda, ligeramente, casi imperceptible, pues no quería despertarte.
Recorrí con la vista, una y otra vez, tu tatuaje que conozco tan bien e intente abrazarte, pero te disolviste en humo y volví a quedar sola.
Me hizo falta tu calor, tu piel para cubrirme y derretir esta nieve que cae sobre mí.
Hoy soñé contigo.
Dulce engaño que me permite despertar sonriente.
Hoy soñé contigo Y conmigo, y los dos construíamos mundos lejanos e imposibles.
Hoy soñé contigo.
Y cuando desperté estaba sola de nuevo.
Me sentía sola, pequeña, perdida en la inmensidad de mis sábanas.
Hoy no pude dormir.
Tenía frío, me roía desde los huesos, traspasando el músculo y llegando a la piel.
Hoy no pude dormir.
Te extrañaba. Extendía mi brazo para buscarte, pero solo encontraba mi almohada engañándome.
En medio de mi insomnio extrañaba tu abrazo, cálido y reconfortante.
Echaba en falta tu respiración y el ligero palpitar de tu corazón que me arrullaba.
En las tinieblas me vi besándote la espalda, ligeramente, casi imperceptible, pues no quería despertarte.
Recorrí con la vista, una y otra vez, tu tatuaje que conozco tan bien e intente abrazarte, pero te disolviste en humo y volví a quedar sola.
Me hizo falta tu calor, tu piel para cubrirme y derretir esta nieve que cae sobre mí.
Hoy soñé contigo.
Dulce engaño que me permite despertar sonriente.
Hoy soñé contigo Y conmigo, y los dos construíamos mundos lejanos e imposibles.
Hoy soñé contigo.
Y cuando desperté estaba sola de nuevo.
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