Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

14/6/07

Y. T.

Hoy no pude dormir.

Me sentía sola, pequeña, perdida en la inmensidad de mis sábanas.

Hoy no pude dormir.

Tenía frío, me roía desde los huesos, traspasando el músculo y llegando a la piel.

Hoy no pude dormir.

Te extrañaba. Extendía mi brazo para buscarte, pero solo encontraba mi almohada engañándome.



En medio de mi insomnio extrañaba tu abrazo, cálido y reconfortante.

Echaba en falta tu respiración y el ligero palpitar de tu corazón que me arrullaba.

En las tinieblas me vi besándote la espalda, ligeramente, casi imperceptible, pues no quería despertarte.

Recorrí con la vista, una y otra vez, tu tatuaje que conozco tan bien e intente abrazarte, pero te disolviste en humo y volví a quedar sola.

Me hizo falta tu calor, tu piel para cubrirme y derretir esta nieve que cae sobre mí.



Hoy soñé contigo.

Dulce engaño que me permite despertar sonriente.

Hoy soñé contigo Y conmigo, y los dos construíamos mundos lejanos e imposibles.

Hoy soñé contigo.

Y cuando desperté estaba sola de nuevo.

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