Volteo a la ventana para observar el sol, brilla radiante en el cielo calentando la ciudad. Miro y veo gente en la banqueta con ropa primaveral. Los miro con envidia mientras subo un poco más el zipper de mi chamarra para protegerme del frío que hay en esta oficina. El frío a acrecentado poco a poco, cada día y esta situación se torna cada vez más preocupante.
Camino con cuidado de no pisar los charcos que el deshielo de las estalactitas provoca. Soplo en mis manos para calentar un poco mis dedos y tomo valor para acercarme al origen de todo esto: la oficina de mi jefe.
Desde el primer día que empecé a trabajar aquí he tenido que soportar unos bochornos absurdos que atacan a mi jefe y lo obligan a ajustar la temperatura a 0º centígrados sin consideración de las pulmonías ajenas.
Hartos de que el frío penetrara nuestros guantes y bufandas intentamos apagar el aire para evitar el helamiento. Pero esto no servia de nada, pues cuando mi jefe veía lo que habíamos hecho no sólo lo volvía a prender, sino bajaba aún más la temperatura “para recuperar el frío perdido”:
La segunda estrategia fue contener el frío dentro de la oficina, confinando al jefe a su propio congelador personal, pero no lográbamos que su puerta permaneciera cerrada. Hartas de que la puerta se abriera constantemente tejimos una compleja red de cinta adhesiva alrededor de su puerta impidiendo que tanto el aire, como mi jefe pudieran salir de ahí.
Tras tres días de reclusión, yo creo que el hambre empezó a afectar a mi jefe, pues no tardamos en escuchar como se apagaba el aire acondicionado y por debajo de la puerta se asomaba una bandera blanca en señal de rendimiento.
Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.
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1 comentario:
Jajajaja me pasa lo mismo pero con un compañero de trabajo, el problema es que estamos en el mismo piso... osea que no hay puertas ni nada, el muy amablemente nos cambio el lugar para que no nos pegara el aire directamente pero aun asi es horrible el frio en los pies jajaja
Ahora anda de vacaciones y nos estamos recuperando de las secuelas de esto
solo nos queda media semana mas de felicidad
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