Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

20/9/07

El Simulacro

Para conmemorar un aniversario más del terrible temblor del ‘85 el gobierno ordenó que se realizara un “MacroSimulacro” en todos los edificios públicos para evaluar la seguridad, las rutas de evacuación y evitar desastres.

Claro que este ejercicio se encuentra muy lejos de imitar a la situación real. Todos habías sido puestos sobre aviso gracias a los múltiples ensayos de evacuación que tuvimos la semana anterior. No queríamos ser reprobados en tiempos de seguridad por lo que ensayamos una y otra vez la salida. Agradezco estos ejercicios porque después de nueve meses trabajando aquí seguía sin conocer la salida de emergencia…

Quince minutos antes ya estábamos todos listos esperando solamente que sonara la alarma. Debo de confesar que estaba emocionada, es el único pretexto que tenemos para salir del edificio durante horario de trabajo para que nos dé el aire y mirando alrededor podía darme cuenta que no era la única.

Diez minutos…
Cinco minutos…
Tres…
Dos…
Uno!!!!!

El desfile hacia las escaleras de emergencia empezó. A diestra y siniestras veía compañeritos que, mientras avanzábamos aprovechaban para buscar a sus amigos y saludarlos. De cierta manera no podía evitar sentirme en la primaria, cuando los simulacros eran sinónimos de recreo extra… sólo faltaban las maestras que cerraran la puerta detrás de nosotros.

Las endebles escaleras de aluminio temblaban ante el peso del instituto, como si ellas mismas duraran de su capacidad de sostenernos…

Una vez abajo el grupo se desperdigo, unos aprovecharon para escaparse a la tiendita de al lado y otros mas fueron por un café y un cigarro… también veías a las comadres reunidas todas en un círculo inspeccionando a quien osara acercarse a ellas. Antes de perder más elementos los encargados del simulacro alzaron sus altavoces para empezar a ordenar la salida:

- Primero entra el salón 4ºC… perdón me deje llevar…
- Primero suban los del piso 9, seguidos por los del 8… y así…

Se podrán imaginar la cara de desilusión con la que todos regresábamos a nuestros lugares, comparables sólo, con la expresión que se ve en los patios de colegio se acaba el recreo…

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