Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

12/8/08

la frontera

Mantenerme en la frontera que divide al Godínez del no Godínez ha sido difícil. Para uno no contar como Godínez tiene que mantener trabajos interesantes que lo mantengan lejos a uno del ambiente oficinista y las cosas que eso implica… peeero cuando uno no tiene el suficiente dinero ahorrado o el suficiente trabajo de freelance tiene dos opciones: o entrar a algún bar o cafetería o cuadrarse con las malévolas fuerzas oficinistas.

Esta opción enfrenta a todos los rebeldes de corazón frente a su temor más grande: grandes corporativos, horas de llegada, telas sintéticas, gafetes colgantes y el peor monstruo conocido por el hombres: el Jefe...

Mantenerse en la línea no ha sido fácil. Estas aversiones son menos conocidas de lo que uno pensaría. la gente aplaude el sometimiento a las reglas y teme una vida diferente. 

 Yo opté por la oficina… No se espanten, esta vez la pobre Godínez no fue engañada por ser taaaan absolutamente ingenua como la vez pasada. Sabía a lo que me sometía: largas horas frente a un monitor, pero con un maquiavélico plan bajo el brazo: obtener el mayor numero de publicaciones posibles y financiar su escuela. Y solamente quedarse un teimpo limitado. Ademas no me siento tan Godínez porque puedo venir a trabajar en jeans y tenis. (jajaja) Pero mientras ustedes podrán disfrutar de mis nuevas aventuras en Godinezlandia.

 Asi que heme aca, frente a una ventana, contemplando un día soleado y limpio y yo arañando las paredes por no poder salir . ero todo pasará antes de que me de cuenta… espero…

11/8/08

godinez ataca de nuevo

Pues si… por más que creí haber rebasado por la derecha a la vida oficinista heme aquí sentada tras un escritorio en un enorme corporativo. Bueno, las cosas parecen haber mejorado para esta Godínez tras el teclado en la nueva oficina el horario es flexible, puedo venir en jeans y tenis y mi trabajo será más dinámico y creativo, ahora hasta uso Mac.

 

A una semana de haber empezado, todavía no estoy segura de mis palabras, pero espero que mis expectativas se cumplan. Me encuentro flotando en medio del rato muerto que hay entre la labor cumplida y el nuevo proyecto. Miro a la ventana y respiro…

 

El aire escasea, todo huele a testosterona y aceite para motor. No es casualidad, estoy en una editorial de hombres  y para hombres: todo lo referente a coches, motos y deportes se concentra aquí. No me atrevo a aventurarme lejos de mi silla por miedo a que sea contagioso y termine yo admirando a cuanto mango petacón pasé a mi lado como cualquier otro mecánico.

 

Nota al pie:

El comedor institucional es una bendición y la muerte al mismo tiempo. Si a uno no le importa la grasa, la comida echa al aventon y un menú repetitivo es una gran opción para la comida barata. Para todos nosotros ingenuos que esperamos comida superior a los controles de la Secretería de Salubridad es una pequeña decepción.