Un grito desesperado desde la soledad de tu cubículo. La tardanza de 15 segundos en el checador. La hora inhabitada entre la entrada y el cafe. Otra visita a la oficina del licenciado... una batalla descarada contra la hora nalga.

17/10/08

Las nubes pasan

Las nubes pasan frente a mi ventana. Mi mirada se pierde junto con ellas, avanzan lejos, muy lejos. Desde aquí puedo ver a los coches gateando por la autopista, uno tras otro, siempre lentos. un andar pausado, adormecedor.
No quiero estar aquí. Mi mente ansía estar vagando en la calle, el sol pegando en mi cara, sentir el viento, escuchar otras voces. Las voces que ahora escucho se sienten huecas, lejanas. Parece que no tienen nada que decirme. Hablan de banalidades que han dejado de importar hace mucho tiempo.
¿En qué momento el sueño se tornó en pesadilla?
Parece que estoy viviendo aquello que anhelaba, pero desperté encerrada entre cuatro paredes, frente a una ventana.
Si hubiese podido echar un vistazo a mi futuro, en un pasado hubiese salido corriendo de aquí cómo de un incendio.
Mi alma es vagabunda, pero mi trasero se encuentra amarrado, aplastándose sobre una dura silla ergonómica (que más que anatómica es incómoda).
Todo por culpa del cochino dinero.
Creo que una de las principales cualidades de los Godínez es que están atados al trabajo por culpa del dinero. Siempre esa maldita necesidad capitalista de ganar dinero para irlo a gastarlo en necesidades creadas… Y aquí estamos todos jugando el juego, ganar para gastar, para necesitar más dinero e irnos a meter a la oficina una vez mas… ¿Cuándo acabará el ciclo?
Vemos que la economía se cae ante nuestras narices y seguimos todos aquí, como interfases de nuestra computadora. Aún así me gustaría ser lo suficientemente fuerte para romper la cadena y salir corriendo a la calle, al sol, a la vida… en lugar de esperar a tener el suficiente dinero para vivirla.

No hay comentarios.: